21 de Abril de 2014: Secos no, pero casi…

Las nubes son mentirosas, y esta mañana, cuando ha amanecido, se veía el suelo a medio secar, pero las nubes eran altas y claras, no tenían cara de lluvia (bien es verdad que desde mi casa lo que se ve son las antenas de Iriepal), así que: ¡A la bici! Ya vestido de ciclista y desayunado, miro otra vez por la ventana y todo sigue igual, así que: ¡A la calle! Y ya en la calle, en cuanto he podido tener una vista del Corredor del Henares, la impresión ha sido otra diferente: las nubes se veían negras, de hecho, se las veía descargar con ganas por Yunquera y por la zona de Usanos, y lo que había sobre Cabanillas no era nada halagüeño, pero ya no te vas a dar la vuelta, sólo por curiosidad te vas para la plaza.

Llegando a Cabanillas, justo donde se encuentra “Plantas Guadalajara”, veo a otro ciclista por delante de mí. Al mismo tiempo, empiezan a caer unas mosqueantes gotitas, que, cuando llegamos a la ya citada plaza de Cabanillas se han convertido en lluvia, pero de la de verdad. Allí, guarecidos junto al “chino”, están Juanma Fiz, Raúl (que era el que me precedía llegando a Cabanillas) y César “Picón” vestido de paisano. Resulta que César, estaba metido en el coche con el otro César, al más puro estilo Torrente (y hasta ahí puedo leer), esperando a ver quién aparece por la plaza. Ya se sabe que los césares, a lo largo de la historia se han caracterizado por su gran sagacidad y capacidad para la estrategia, y los nuestros, los del Club de Cabanillas, no podían ser menos: si aparece alguien con la bici, pues montamos en bici, y si no, pues aquí dentro del coche, calentitos, como diría Torrente… El caso es que, entre que los Césares se han puesto en marcha, ha escampado.

De repente, ha aparecido por allí Jose “Boss” en su flamante coche, pero no para montar en bici, yo creo que era para dar fe de que allí estábamos cinco miembros del Club y así apuntarnos para la clasificación. También es cierto, que, por la cara que traía, y como diría don Camilo: ha venido para “descojonarse” de nosotros.

El caso es que, nos hemos puesto en marcha, pero cambiando la ruta. Ir hacia Humanes no parecía lo más lógico, hemos tirado para Azuqueca y lo curioso es que, tras pasar el puente de la N-320, la carretera estaba totalmente seca. Raúl y yo tirábamos del grupo, pero Raúl hoy venía fuerte y nos llevaba a todos con el gancho, dice que le ha hecho efecto la cafeína del café del desayuno.

De Azuqueca, hemos ido a Meco, y de allí a Camarma, en los repechos se nos quedaba un poco “Picón”, pero a base de echar pundonor volvía al grupo. Después, el largo llano que conduce hasta Valdeavero, en el que nos ayudaba el viento, lo que facilitaba el progresar por esta carretera que va picando levemente hacia arriba. Y en Valdeavero giramos a la derecha para ir hasta Villanueva, en la subida, Raúl ha puesto un ritmo machacón y que aumentaba gradualmente, los Césares han decidido ir a su ritmo desde el principio charlando tranquilamente, mientras Raúl nos torturaba a Juanma y a mí.

Así hemos llegado a Villanueva, donde nos hemos tomado el café. A todo esto no nos ha caído nada más que alguna gotita aislada y nos ha llegado a salir el sol, ha hecho una mañana muy buena para la bici hasta aquí. En el café las típicas fotos de rigor, y los móviles ardiendo de comentarios, Diego “Ópticus” comentaba que ha estado a punto de salir, ya se sabe: los clásicos arreones de manso, que me obligan a ejercer de cronista suplente un día más. ;)

Tras el café descendemos a Azuqueca, donde se queda Juanma, que, a la postre, sería el único que no se mojaría, porque si dirigíamos nuestras miradas a Guadalajara daba pavor ver lo que estaba cayendo por allí.

Y es que las nubes son cariñosas, y han estado toda la mañana agarradas a Cabanillas. Si en Azuqueca no caía ni una gota, en la rotonda de Quer-Alovera, llovía con ganas, por lo que he decidido volver a Azuqueca y subir por Albolleque para ver si escampaba, dejando a Raúl en Alovera y a los Césares camino de Cabanillas. Pero la treta ha servido de poco, en Albolleque la carretera estaba seca, como si no hubiera llovido nada, pero cuando he llegado a los pies del Clavín ya jarreaba y mirar a Guadalajara era como dirigirse a las fauces del lobo, conclusión: he llegado a casa hecho una sopa, pero ha sido sorprendente la de kilómetros que hemos hecho por carreteras secas, con lo mal que pintaba el día…

Datos de la etapa: 76kms, 28km/h y 520 de desnivel positivo.

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